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lunes, 10 de mayo de 2010

El amor es libertad




Has aprendido que la conexión del amor está reservada para momentos especiales, para personas especiales, en circunstancias especiales. Que esta conexión sea indiscriminada es tabú. Tal vez hayas pensado: “Mantendré esta conexión para ti, para ti y para ti, pero los demás me dais bastante miedo”. Pero al conocerlo como una profunda conexión y una profunda unidad, esto que está despierto, este amor que trasciende todas las descripciones, es indiscriminado. No sabe encenderse y apagarse. Ese interruptor está, únicamente, en la mente. Este amor siempre está encendido. Ama por igual a santos y pecadores. Es el amor verdadero. Una imitación del amor diría: “Te amo más que a nadie porque encajas en mi visión encogida del mundo mejor que ninguna otra persona”.

Adyashanti - La Danza del Vacío

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El amor es un cambio de percepción en nosotros mismos. El que está centrado en su mezquino mundo particular no puede amar. No puede percibir otra cosa que sus problemas, sus conflictos, su desmedida importancia personal. Por eso es que cuesta tanto entender que el amor es una cuestión de libertad. Sólo puede amar el que se deja llevar por el amor; el que sale de su mundillo privado para abrirse a la inmensidad de lo desconocido.
Si te encasillas en un solo personaje, estás encerrado en ti mismo y desde allí todo lo que hagas nunca será lo que quieras. Todo saldrá de esa cárcel a la que llamas “yo”, y desde allí no puedes proclamar que amas, porque el amor va más allá de todas las intenciones, todos los motivos y todas las excusas.
El amor es la apertura de la percepción. No puedes dar libertad si no tienes libertad.


Neytiri